Cuando hablamos de endometriosis, es común pensar que la enfermedad desaparece al llegar la menopausia. Sin embargo, esto no siempre es así.

La endometriosis es una enfermedad relacionada principalmente con los estrógenos, hormonas que tienen un papel importante durante la etapa reproductiva. Por esta razón, la enfermedad suele ser más frecuente y, en algunos casos, más activa y agresiva durante estos años.

Con la llegada de la menopausia, los niveles de estrógenos disminuyen de manera natural. Esto puede hacer que algunos síntomas relacionados con la endometriosis disminuyan, pero no significa necesariamente que la enfermedad haya desaparecido.

 

¿Puede existir endometriosis durante la menopausia?

Sí. Aunque es menos frecuente, la endometriosis puede presentarse o continuar durante la perimenopausia y la menopausia.

Además, algunas mujeres pueden tener endometriosis junto con otras enfermedades ginecológicas, como miomas, adenomiosis o endometriosis profunda.

En algunos casos, esto puede estar relacionado con que la enfermedad no haya sido diagnosticada oportunamente. Una mujer puede haber convivido durante años con síntomas que fueron normalizados o atribuidos a otras causas, retrasando la identificación de la endometriosis.

Cada mujer y cada caso son diferentes. Por eso, incluso durante la perimenopausia o la menopausia, es importante prestar atención a síntomas nuevos, persistentes o que afecten la calidad de vida.

Un diagnóstico oportuno permite conocer qué está ocurriendo y establecer el manejo más adecuado para cada paciente.

 

Escuchar los síntomas también es parte del cuidado

La edad no debería ser motivo para ignorar el dolor u otros síntomas ginecológicos.

Si has llegado a la perimenopausia o menopausia y continúas presentando síntomas que te preocupan, no los normalices ni asumas que son parte inevitable de esta etapa.

Tu historia clínica, tus síntomas y una valoración médica adecuada son fundamentales para entender qué está pasando.

La endometriosis necesita un diagnóstico oportuno y un manejo individualizado, incluso durante la transición hacia la menopausia.